Ya pasaron muchas semanas de los acontecimientos con matices de tragedia que, llevaron a peruanos a luchar contra otros peruanos; hemos visto desfilar ante las pantallas y periódicos a muchos especialistas o abanderados de la democracia, los derechos, el estado, etc.
pero que nos produce a nosotros los limeños el pensar en esos espacios, es de cierto dominio publico que nuestra nación centralista ha visto todos los lugares que no son Lima bajo el ojo o que solo se a interesado de ciertos lugares por el provecho extractivo – llamémoslos económico – desarrollando en las poblaciones afectadas minúsculos avances de integración y de satisfacción de necesidades que se deben cumplir mínimamente como estado.
Pero ese no es el tema que me concita a escribir estas líneas sino que ahí que prestarle un fundamental interés a las reacciones que pueden haber en Lima, ver que no es una conducta de toda la población la de desconocimiento o de falta de interés, aunque muchas esferas hablen de injerencia política, desconocimiento o mas; podemos ver que si existe una idea aunque parcial de la problemática, puedo llegar a pensar que en algunos grupos se encasilla en el ámbito medio ambiental – tan de boga en estos momentos mundialmente – siendo un grupo no muy amplio el que comprenda las razones centrales de esos grupos étnicos de levantarse, de la frustración continua que puede ser concebir a un estado que no da nada por ellos. Debiendo siendo realistas en este punto hablar seriamente de la inexistencia de un interés real del estado hacia esas poblaciones, sino mas bien ver que ese estado que ha pasado siglos ignorándolos mientras morían por enfermedades, presa de caucheros , narcotraficantes u otras tantas actividades que perjudican a esas poblaciones; ahora centra su interés en sus espacios. Que si nos remontamos al discurso de estado es: el de todos los peruanos.
Pues ese discurso ya en ofensiva, con ínfulas de declamatorio; que acarrea no solo contaminación sino el eje principal de someter a un desarrollo que no esta configurándose con esas poblaciones sino que somete su decisión; he oído a muchos periodistas que dicen: están en contra del desarrollo del país, de la explotación y muchas mas causas. Pero no nos ponemos a pensar en las ideas de desarrollo que ellos tienen – sino que se han limitado a pensarlos como estáticos, como poblaciones que viven en edades pre-civilizatorias sin idea del mercado – en las maneras de que ellos puedan pensar un nivel no solo de explotación de sus recursos sino de comercio u otras instancias que son necesarias para llevar progreso a sus poblaciones pero enmarcados en sus sostenibilidad. Si vemos a ese estado que le gusta pensar sobre los peruanos, que no consensa con las poblaciones, que solo actual pues podemos estar entrando ya en un dilema del nivel de participación de las poblaciones en decisiones que les atañen.
Pero que lección nos dejan esos hechos no solo de violencia sino también el manifiesto de la desigualdad entre los peruano, se puede sacar como conclusión que en el limeño esos acontecimientos generaron un nivel de comprensión del mundo amazonico y las distintas culturas que se engloban en su territorio, pero también debemos remarcar que no todos comprenden, como también no todas las comprensiones están liberadas de prejuicios donde se connota a los distintos habitantes como salvajes o incultos. Pero hay un hecho mas remarcable que se liga al nivel de exposición mediática, donde nosotros ahora vivimos la vorágine de información sobre la muerte de una cantante folclórica y se deja de hablar no solo de los hechos luctuoso sino del desarrollo, del nivel de satisfacción de necesidades en las poblaciones, es ahí donde podemos ver que el nivel de explosión de los problemas sociales, donde el olvido continua, donde las brechas sociales y culturales se van a seguir incrementando; yo saco como conclusión que el paro amazonico como todo esos ámbitos de las manifestaciones mostraron si el nivel de relación entre las comunidades y su espacio geográfico como también del nivel de participación del que merecen esos grupos sociales cuando están relacionados sus territorios, también debemos repensar las nociones de estructuración del estado – replantear conceptos territoriales como otros – dentro ya del conocimiento de que no existe un Perú mono cultural, sino un grupo de culturas que tienen sus propias maneras (cosmovisiones, organizaciones sociales) que no son grupos estáticos sino todo lo contrario que están vinculados al país, que tienen el reto de desarrollar sus comunidades hacia un ámbito de una verdadera sostenibilidad entre el desarrollo socioeconómico con una desarrollo sostenible entre sus grupos y la naturaleza; siendo esta esfera final de suma importancia para sociedades que muy bien pueden estar inmersas en el sistema comercial o mas, sino que también mantienen un grado de dependencia hacia su propio subsistir ligados a esas tierras. Tierras que ahora son de todos los peruanos, pero que muchos de los peruanos que nunca han ido por ahí, no creo la protejan como ellos lo han venido haciendo, con todo el descuido del estado peruano, las migraciones intensivas con carácter de explotación hacia esas tierras y muchos mas avatares que han sufrido esos pueblos, donde exterminios, muertes y mas han sido sus constantes; pero no les han quitado el hecho de sentirse peruanos y de identificarse con su etnia.
Espacio donde divulgo mis ideas, sean las que sean. Esa es la naturaleza de lo cotiano
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miércoles, 1 de julio de 2009
martes, 2 de junio de 2009
Medicina Tradicional: derechos e desigualdades.
Hablar de la medicina tradicional es tan complejo como hablar de cultura en el Perú, se puede concebir como un mundo mágico o fisco como a su vez charlatán o efectivo. Es realidad que cada grupo cultural en el Perú maneja un conjunto de códigos y sistemas relacionados a las curaciones tradicionales en el país, podría englobarse como se hico muchos años atrás en el geografía como medicina tradicional de la costa, sierra y selva. Pero como se dio en la descripción geográfica del país, todos los sectores medicinales tienen puntos convergentes – por no llamarlos relacionables - que giran desde lo espiritual (cosmovisión), lo natural (uso de hierbas o distintos productos de la farmacotropia natural) como de métodos curativos (relacionado a lo ritual). Podría decir ya que la medicina tradicional en las bastas regiones de este país gira en torno a una o todas esas características, con ciertos matices que las vuelven no únicas sino especiales ante el grupo social/cultural que haga uso de esas técnicas.
Es también de conocimiento que en un país tan marcado por la desigualdad, donde modos de vida se superponen a otros de una manera jerarquizan té por medio de poder social económico, en el ámbito de la salud, la muy conocida medicina occidental – por llamar a todo un conjunto de conocimiento impartido en aulas de enseñanza, que siguen decálogos académicos universales en tanto al hombre y las maneras de sanar o curar malestares que pueden interrumpir la vida del hombre – tomo los senderos de lo normativo y hasta cierto punto en determinadas poblaciones (lo únicamente adecuado a seguir); se enmarco pues en una constante lucha de no reconocimiento de las cualidades, como el menosprecio de ciertos aspectos de la etnomedicina. Es verdad que con el tiempo la medicina estándar ahí ido aceptando u asimilando ciertos conocimientos ethnomedicos, mas que todo en los senderos de la farmacotropia herbaria; no siendo así con las prácticas curativas en rituales chamanicos u ritos de limpieza (andinos o amazónicos) englobados muchas veces con la etiqueta de “charlatanería”. Englobando en el imaginario colectivo de muchos peruanos que no son participes directos de estos métodos, de ideas basadas en actos reales de ciertos individuos que en la capital se pregonan de chamanes o mas para sacar plata; pero que en dicho englobe dilapidan modelos culturales usados en comunidades alejadas o donde los patrones culturales perennes muestran un respeto a la tradición, como a la misma naturaleza.
Hay veces que cuando uno se sumerge a hablar de medicina tradicional y no se ubica en parámetros de una critica constante, te pueden tildar de tradicionalista, obtuso o conservador negativo de los avances de la modernidad; cosas muy alejadas de la realidad cuando uno analiza bien los enmarañados caminos de la medicina tradicional uno aprecia fallas y aciertos cometidos por los propios participantes de esas realidades culturales, como también podemos ver que si uno analiza el fenómenos, vera que la misma medicina tradicional no se opone a la moderna o occidental sino que ve limitantes en ella misma como también esferas en las que la otra no puede entrar, siendo este punto un nivel de fricción pues la medicina académica al ser concebida como no adecuada para analizar ciertos aspectos del hombre arremete con un discurso de choque tildando de pura charlatanería o simple atraso a la medicina tradición, si quiero aterrizar en ejemplo al hablar de males generados por espíritus o causados por injerencia del mismo hombre en el mundo mágico-religioso.
Pueden ser estos aspectos hasta cierto punto irreconciliables entre ambas concepciones pero si nos ponemos ahora en la realidad actual del país donde se debate ya la inclusión directa de la medicina tradicional en hospitales de salud; podemos ver pues las reacciones que se dieron de algunos aceptación de otro grupo, médicos que ven como tonto o insano esa intromisión en su espacio – puro y acético – puedo pensar que es una normal que busca reconocer ese nivel cultural reivindicativo que tiene pues la medicina tradicional, pero también conllevaría como se planea a un choque que podría agrandar diferencias entre ambas como la generación de mas prejuicios, yo pienso que reconocer sistemas médicos tradicionales no va a traer una equiparación con un medico salido de una universidad, pues ese ultimo aseverara que el otro es un incapaz y hasta cierto punto peligroso personaje que se involucra con la salud de la persona. Un hecho que a mi me interesa es el hecho que el estado mas que instaure chamanes en hospitales, es que acepte la existencia de métodos no solo alternos sino hasta cierto punto mas aceptados en determinado población – por algo simplemente importante esta adaptado al sistema cultural – y que podría hasta cierto punto generar que la medicina académica aprenda a interaccionar con esas barreras socioculturales como también a expandirse realmente en su afectividad a todos los peruano, y no sean meras estadísticas o planes a ejecutar un verdadero sistema medico que se preocupe por esos peruanos que no son limeños ni capitalinos provinciales sino son de caseríos, comunidades, anexos y mas poblaciones que hasta nuestros días están aisladas por barreras de desinterés y discriminación.
Si nos ponemos a pensar en el porque de esas negativas de interacción de sistemas médicos (tradicional u moderno) la razón central seria el desinterés como la desigualdad entre peruanos, retomando la idea de la normal legal, es interesante pero no creo la salida para hacer que mundos culturales se relacionen, lo importante aceptar la existencia de métodos distintos por parte de ese sistema que niega al otro; al nosotros detenernos en una verdadera curación, realizado por un especialista que sepa e interactué con su ámbito social uno vera que al dignosticar y no entender ese mal deriva a su paciente a un posta, centro de salud u hospital. Pero he ahí la contradicción que cuando el deriva a ese enfermo no ahí doctores, no ahí implementos o medicinas en el centro de salud mas cercano o en su mayor grado no existe centro de salud cercano; esta es una realidad de la costa, la sierra y la selva de este país en algunos lados con mas gravedad o desinterés del estado que en otros sitios. En fin cuando hablamos de medicina tradicional – realmente aplicada – hablamos de cultura viva como también hasta cierto grado de negligencia y desigualdad en un país.
Es también de conocimiento que en un país tan marcado por la desigualdad, donde modos de vida se superponen a otros de una manera jerarquizan té por medio de poder social económico, en el ámbito de la salud, la muy conocida medicina occidental – por llamar a todo un conjunto de conocimiento impartido en aulas de enseñanza, que siguen decálogos académicos universales en tanto al hombre y las maneras de sanar o curar malestares que pueden interrumpir la vida del hombre – tomo los senderos de lo normativo y hasta cierto punto en determinadas poblaciones (lo únicamente adecuado a seguir); se enmarco pues en una constante lucha de no reconocimiento de las cualidades, como el menosprecio de ciertos aspectos de la etnomedicina. Es verdad que con el tiempo la medicina estándar ahí ido aceptando u asimilando ciertos conocimientos ethnomedicos, mas que todo en los senderos de la farmacotropia herbaria; no siendo así con las prácticas curativas en rituales chamanicos u ritos de limpieza (andinos o amazónicos) englobados muchas veces con la etiqueta de “charlatanería”. Englobando en el imaginario colectivo de muchos peruanos que no son participes directos de estos métodos, de ideas basadas en actos reales de ciertos individuos que en la capital se pregonan de chamanes o mas para sacar plata; pero que en dicho englobe dilapidan modelos culturales usados en comunidades alejadas o donde los patrones culturales perennes muestran un respeto a la tradición, como a la misma naturaleza.
Hay veces que cuando uno se sumerge a hablar de medicina tradicional y no se ubica en parámetros de una critica constante, te pueden tildar de tradicionalista, obtuso o conservador negativo de los avances de la modernidad; cosas muy alejadas de la realidad cuando uno analiza bien los enmarañados caminos de la medicina tradicional uno aprecia fallas y aciertos cometidos por los propios participantes de esas realidades culturales, como también podemos ver que si uno analiza el fenómenos, vera que la misma medicina tradicional no se opone a la moderna o occidental sino que ve limitantes en ella misma como también esferas en las que la otra no puede entrar, siendo este punto un nivel de fricción pues la medicina académica al ser concebida como no adecuada para analizar ciertos aspectos del hombre arremete con un discurso de choque tildando de pura charlatanería o simple atraso a la medicina tradición, si quiero aterrizar en ejemplo al hablar de males generados por espíritus o causados por injerencia del mismo hombre en el mundo mágico-religioso.
Pueden ser estos aspectos hasta cierto punto irreconciliables entre ambas concepciones pero si nos ponemos ahora en la realidad actual del país donde se debate ya la inclusión directa de la medicina tradicional en hospitales de salud; podemos ver pues las reacciones que se dieron de algunos aceptación de otro grupo, médicos que ven como tonto o insano esa intromisión en su espacio – puro y acético – puedo pensar que es una normal que busca reconocer ese nivel cultural reivindicativo que tiene pues la medicina tradicional, pero también conllevaría como se planea a un choque que podría agrandar diferencias entre ambas como la generación de mas prejuicios, yo pienso que reconocer sistemas médicos tradicionales no va a traer una equiparación con un medico salido de una universidad, pues ese ultimo aseverara que el otro es un incapaz y hasta cierto punto peligroso personaje que se involucra con la salud de la persona. Un hecho que a mi me interesa es el hecho que el estado mas que instaure chamanes en hospitales, es que acepte la existencia de métodos no solo alternos sino hasta cierto punto mas aceptados en determinado población – por algo simplemente importante esta adaptado al sistema cultural – y que podría hasta cierto punto generar que la medicina académica aprenda a interaccionar con esas barreras socioculturales como también a expandirse realmente en su afectividad a todos los peruano, y no sean meras estadísticas o planes a ejecutar un verdadero sistema medico que se preocupe por esos peruanos que no son limeños ni capitalinos provinciales sino son de caseríos, comunidades, anexos y mas poblaciones que hasta nuestros días están aisladas por barreras de desinterés y discriminación.
Si nos ponemos a pensar en el porque de esas negativas de interacción de sistemas médicos (tradicional u moderno) la razón central seria el desinterés como la desigualdad entre peruanos, retomando la idea de la normal legal, es interesante pero no creo la salida para hacer que mundos culturales se relacionen, lo importante aceptar la existencia de métodos distintos por parte de ese sistema que niega al otro; al nosotros detenernos en una verdadera curación, realizado por un especialista que sepa e interactué con su ámbito social uno vera que al dignosticar y no entender ese mal deriva a su paciente a un posta, centro de salud u hospital. Pero he ahí la contradicción que cuando el deriva a ese enfermo no ahí doctores, no ahí implementos o medicinas en el centro de salud mas cercano o en su mayor grado no existe centro de salud cercano; esta es una realidad de la costa, la sierra y la selva de este país en algunos lados con mas gravedad o desinterés del estado que en otros sitios. En fin cuando hablamos de medicina tradicional – realmente aplicada – hablamos de cultura viva como también hasta cierto grado de negligencia y desigualdad en un país.
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